miércoles, 7 de noviembre de 2012

La educación superior en el desarrollo sustentable

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En el Congreso de Estudiantes del Centro de Investigación en Energía del pasado mes de octubre, hubo una mesa redonda donde se abordó la pregunta: ¿cuál es el papel de las instituciones de educación superior en el desarrollo sustentable?, en particular, en aspectos de fuentes renovables de energía. En mi opinión la respuesta es simple: las instituciones de educación superior tienen que hacer lo mismo que en otros aspectos: formar e informar. Así de sencillo; pero ¿en qué contexto y para qué?, ésas son realmente las preguntas. Desde mi punto de vista, la mayoría de las instituciones educativas mexicanas desde los años setentas a la fecha han tenido un comportamiento ingenuo y han propuesto desarrollar las fuentes renovables de energía enfocadas a subsanar la pobreza de la población rural. Querían desarrollar estufas ahorradoras de leña, querían promover el uso de sistemas fotovoltaicos en la casa y que así la persona pudiera prender un foco y quizá ver la TV. Ese tipo de propuestas, aunque útiles en alguna medida, son una actitud inocua para el desarrollo sustentable. Esta perspectiva que no es adecuada. En mi opinión debe haber un enfoque productivo en la promoción de las fuentes renovables de energía; pero entendiendo productivo como aquel que genera conocimiento, aquel que desarrolla tecnología y aquel que genera riqueza para la población, para la comunidad. Para lograr conciliar los intereses de los diferentes ámbitos de la sustentabilidad: económico, social, ambiental e institucional, hay que basar la economía en el valor agregado, no en la mano de obra barata, amalgamar el conocimiento tradicional con el científico, propiciar el reparto equitativo de la riqueza y esto lo pueden hacer o promover las instituciones de educación superior.
Por otro lado, en México hay pocos científicos y pocos tecnólogos, los números son claros, en estos rubros estamos en el último lugar de los países del OCDE. Esta situación no es culpa de las instituciones educativas, el sector empresarial tiene una responsabilidad no comprendida. Este sector no está contratando a personas altamente capacitadas, ya que generalmente invierte en negocios basados en mano de obra barata o con el criterio del menor costo. Las instituciones de educación superior tienen que formar personal altamente capacitado. Ellas no pueden rehuir su responsabilidad de preparar personas que produzcan riqueza de alto valor agregado, tienen que formar a los científicos, a los tecnólogos, a los empresarios, a los profesionales, etc. y tienen que formarlos con rigor científico y conciencia social y ambiental.
Las instituciones de educación superior en México tienen que generar conocimiento nuevo, formar personal capaz de comunicar los conocimientos, capacitar emprendedores que generen negocios; pero negocios basados en la tecnología, basados en el conocimiento. Como sociedad no podemos permitir que un sector empresarial, que no está demandando tecnología, exija personal con capacidades limitadas para pagarle poco. Las instituciones de educación tienen que formar ahora emprendedores capaces de generar negocios basados en la tecnología. Podemos decir que el objetivo es generar tecnología, generar negocios, pero negocios no con un afán rapaz en el sentido de obtener la mayor ganancia en el menor tiempo posible; ése es el capitalismo rapaz y ése es el consumismo enajenante que evitan consigamos el desarrollo sustentable. La frase generación de negocios despierta suspicacias en los sectores ambientalistas y sociales; pero debemos propugnar por generar negocios DE y PARA la sociedad, en el sentido de que las ganancias sean repartidas equitativamente y se consideren las limitaciones de recursos y que compartimos nuestro entorno con otros seres vivos.
Acaso esto es una Utopía, considero que lo antes dicho es un futuro deseable.
La educación debe formar gente que haga negocios que genere riqueza equitativamente distribuida; pero tiene que actuarse con conciencia de que el mundo es finito. Aunque tenemos una fuente inagotable de energía que es el Sol; lo único que recibe de manera ilimitada el sistema Tierra es esta energía; todo lo demás es finito. Por lo anterior insisto, las instituciones de educación tienen la misión de formar gente con exigencia académica, rigor científico, responsabilidad social y ética que nos garantice una visión a largo plazo, es decir debemos promover una educación para el desarrollo sustentable

Este artículo fue publicado el día 7 de Noviembre

2 comentarios:

  1. Creo que quizá estamos poniendo el dinero en el lugar equivocado. Generar científicos en un país que no los demanda parece un contra sentido. Había una gran tendencia mundial a dar educación universitaria a todos los jóvenes. Pero esto no tiene sentido en mercados laborales que no pueden absorberlos. Por otra parte, donde esta la educación técnica de calidad? Quien te enseña a ser un plomero profesional, un zapatero, sastre o cualquier otro oficio? No necesitas cursar una ingeniería para ello y quizá sería más sencillo emprender un negocio de esa forma y generar riqueza aumentando el poder de consumo de las personas y la riqueza en la sociedad. Te parece rara la anécdota de llevar a reparar tu auto/televisión/microondas/laptop y terminar el artículo peor de como estaba y teniendo que comprar uno nuevo? O quizá comprar el artículo nuevo directamente sin molestarse en reparar el anterior. En una sociedad sustentable, se debería intentar primero reparar las cosas antes de reemplazarlas. Y para ello son necesarios técnicos profesionales de calidad.

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  2. Comparto plenamente tu afirmación que primero se debe reparar antes de desechar. En mi opinión un zapatero debe tener cultura tal que pueda decidir sobre temas de: sustentabilidad, sobre elección de gente para gobernar, sobre la autorización para el consumo legal de drogas y de muchos problemas más. Los universitarios son parte de la solución a las demandas laborales de alta especialización o al ciudadano de cultura amplia con capacidad de decidir, ésa es una características de la sociedad del conocimiento. Este punto merece una mayor discusión.

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