miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los retos de las edificaciones sustentables

Una de las actividades que más se están haciendo en diferentes ciudades es construir grandes edificios. Muchas personas tienden a querer trascender mediante la construcción de grandes edificaciones para dejar muestra de que estuvieron por este mundo. Sin embargo debemos preguntarnos si es adecuado incrementar la densidad de viviendas o de oficinas con ese tipo de edificaciones.
El día de hoy quiero invitarlos a reflexionar sobre este punto. Hay varios dilemas en cuanto al tamaño de las edificaciones. Parece ser que una gran casa donde solo habite una familia puede ser un indicador de problema social de inequidad en cuanto haya muchas familias que solamente tengan unos cuantos metros cuadrados para su casa o departamento. También puede ser un indicativo de un uso privado bienes como los espacios, la energía y el agua, por ejemplo, que bien pudieran compartirse o aprovechar las bondades de un uso colectivo y pago compartido por estos bienes.
En algunas ciudades en el mundo han tratado de resolver este tipo de dilemas construyendo edificios que comparten áreas verdes, de esparcimiento, agua y muy recientemente energía. Sin embargo, no puedo encontrar un estudio profundo de cómo debería ser una edificación que minimizara los impactos nocivos a la sociedad y al ambiente considerando un costo económico aceptable, además de concebir una organización interna que prevea la resolución de conflictos. Es decir un estudio que contemple las cuatro dimensiones de la sustentabilidad: natural, económica social y organizacional.
Primeramente debemos considerar que el tamaño de estas edificaciones debería ser diferente y en concordancia con la localidad. Veamos algunos ejemplos: la disponibilidad de agua es una de las condicionantes más importantes. Lo ideal sería que esa edificación contara con un sistema de tratamiento de agua que permitiera la recarga de los mantos acuíferos o de las fuentes de agua superficial que utilizara; no solo captación de agua de lluvia sino un sistema de utilización del agua que permitiera su retorno futuro al sistema natural sin causar afectaciones a otras personas o especies. Así el tamaño de las edificaciones dependerá de la cantidad, calidad y posibilidad de tratamiento del agua, de toda la gestión del agua que es diferente en cada localidad. Otro ejemplo sería contemplar energía asequible y renovable para todo el funcionamiento de la edificación. Se imaginan contar con casas, departamentos, escuelas, oficinas, o industrias que generen la energía necesaria para su funcionamiento. Por supuesto esta demanda debería considerar que la altura de los edificios impide que los vecinos puedan aprovechar tanto la energía solar como la eólica; ya que los edificios altos son barreras para el sol y el viento; así se debería determinar alturas máximas para las edificaciones cercanas o espacio libre para no afectar a los vecinos.


Con estos ejemplos considero debe quedar claro que la determinación de un tamaño idóneo para una edificación debe ser en concordancia con el lugar físico y debe contemplar aspectos ambientales y de organización para poder propiciar un beneficio social.
Estamos en un momento en la historia donde, dado el avance en el conocimiento, sabemos del resultado nocivo o beneficioso de casi todas nuestras actividades y acciones. Por esta razón debemos definir normas adecuadas para la convivencia entre las personas y con otras especies animales o vegetales. Una hecho irrevocable, es que estos animales o vegetales no conocen el resultado de sus acciones en el largo plazo, esto ha sido así también para las personas y solamente en el último siglo es cuando los avances en el conocimiento han permitido que conozcamos los impactos que causamos al ambiente o a otras pesonas o a otras especies.
Con estas frases solamente los invito a reflexionar sobre el punto de diseñar verdaderas edificaciones sustentables, por supuesto se deben contemplar las acciones para el tratamiento de los desechos sólidos generados por los usuarios y muchos otros aspectos, pero todos ellos considerando las cuatro dimensiones de la sustentabilidad.
Dediquémonos a amalgamar el conocimiento científico con el tradicional para definir una trayectoria para contar con edificios sustentables.

Una vversión previa de este artículo fue publicado el día 22 de Noviembre en el periódico la Unión de Morelos.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Después de los sismos las oportunidades

Hace dos meses que en el sur del país se sufrió un sismo que causó daños en Oaxaca y Chiapas principalmente. Hace más de mes y medio que entre Morelos y Puebla ocurrió el sismo que más daños ha causado en tierras morelenses. Como se ha mencionado en la columna de "Y sin embargo" en el periódico La Unión de Morelos, estos sismos: visibilizaron la pobreza en la que está viviendo más de la mitad de la población mexicana y movilizaron profundos sentimientos en las personas, pero particularmente en los niños. Estos aspectos son importantes y debemos prestar atención como sociedad para atenderlos. En este texto reiteraré puntos sobre la pobreza que sufrimos en el país.
Durante estos eventos extremos, las personas mostraron sus mejores sentimientos y sus peores actitudes durante estas fases de emergencia: la mayoría ayudó desinteresadamente y ofrecieron sus pocas cosas a los que perdieron mucho, otros pocos se fueron a tomar la foto para el Face con los que sufren; basten estos ejemplos para ejemplificar contraste. Ya pasó la emergencia, parece ser que ya la pobreza retomó nuevamente a las personas que perdieron lo poco que tenían, y en estos momentos, debemos enfocarnos a construir nuevamente tanto las casas y edificios como las relaciones económicas, sociales, con el ambiente y por supuesto basadas en organizaciones sólidas y que ofrecen resultados.
Durante los primeros días después del sismo del día 19 de septiembre, muchos de los brigadistas del IER-UNAM percibieron una realidad de pobreza que no habían notado y muchos jóvenes de otros lugares ahora tienen dentro de su acerbo de conocimiento información sobre las precarias condiciones de vida en muchas pequeñas localidades del país. Este conocimiento seguramente les permitirá construir soluciones a la problemática nacional con otras perspectivas.
Estas situaciones precarías se deben a que la riqueza en recursos naturales que tenemos en nuestro país no se ha distribuido en una forma que propicie el bienestar social. El mayor recurso que nuestra población ha tenido a lo largo de su historia, el petróleo, ha sido dilapidado y solo ha enriquecido a unos cuantos. Esta semana se anunció descubrimientos de un nuevo yacimiento de petróleo que se pretende siga el mismo camino de los yacimientos en franco agotamiento que hoy se explotan. Parece que no hemos aprendido y actuamos como si el cambio climático y sus consecuentes modificaciones a los patrones de eventos atmosféricos extremos no sean generados por la quema de combustibles fósiles. Hay muchos otros destinos para los barriles de petróleo que no producen gases de efecto invernadero y causan modificaciones a la atmósfera. La industria petroquímica puede producir materiales y generar mayor riqueza que la energética basada en combustibles fósiles por unidad de barril de petróleo, esta sería una mejor inversión y destino para el petróleo de los nuevos yacimientos.
El cambio de la matriz energética debe acelerarse y basarse ampliamente en las fuentes de energía renovables. Como ya he mencionado varias veces una de las principales características de estas fuentes de energía es su amplia distribución que permite generar energía en el lugar donde se requiere, permitiendo autonomía de las edificaciones y una mayor distribución de la riqueza. Para poder realizar estas posibilidades energéticas es necesario desarrollar un almacenamiento de energía eficiente.
Despues de los sismos hoy necesitamos construir nuevamente algunas ciudades y poblados, en mi opinión, primero debemos dar información sobre las posibilidades de generación energética que tienen y en conjunto con las personas del lugar definir nuevos sistemas económicos, sociales y organizacionales que les permitan ofertar productos y servicios que mediante el intercambio les posibilite generar bienestar social en su localidad. La posibilidad real que tienen en la mayoría de las poblaciones más afectadas de generar su propia energía con fuentes renovables debe potenciarse para crear productos o servicios con el valor agregado de provenir de un sistema “verde” y ser promovido dentro del llamado mercado “verde” o “ecológico” que en sí mismo tiene un mayor valor social y ambiental.
Por supuesto se requieren formas de organización que realmente velen por el bienestar colectivo y vigilen la apropiada relación entre las personas y el ambiente.
Termino diciendo que la actual situación nos brinda una oportunidad que debemos aprovechar para construir un futuro con una distribución de la riqueza menos desigual y mayormente equitativa. Esto debe ser el esfuerzo de las personas con formación técnica, social, ambiental, normativa y de la localidad, es decir una diversidad de personas con objetivos comunes y actitudes flexibles. La tarea no es fácil dado que el problema es ancestral y complicado, pero ahora tenemos a la mano el conocimiento multidisciplinario para generar soluciones sistémicas.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 8 de Noviembre en el periódico La Unión de Morelos.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Información en situaciones de sismo


Los sismos de las semanas pasadas marcaron a todos los que lo vivimos hoy en día en una buena parte del centro y sur de México; en forma similar el otro sismo, el del 85, propició cambios en la estructura organizativa de la Ciudad de México en aquel entonces Distrito Federal, y generó una cultura colectiva ante desastres naturales; que no ha permeado del todo al resto del país. Sin embargo, estos sismos, los del 17, están marcando también a porciones importantes de habitantes de los Estados de Morelos, Puebla, Oaxaca y Guerrero. Uno de los sismos del 17 no se originó en la frontera de la placa de Cocos sino en el subsuelo de Morelos y Puebla, ya esto es diferente. Para mi, y para muchos otras personas acostumbradas a vivir en una zona sísmica fue muy diferente. Primero muy leve y después muchas sacudidas para terminar con aparentes interminables oscilaciones; pero quizá ustedes no lo sintieron así, cada uno de nosotros lo recuerda en forma diferente. Una de las cosas más impactante es ver partirse enfrente de uno paredes completas o sentir como cae tierra y piedras en la cabeza, pero anécdotas hay muchas.
Los que estábamos en el trabajo, después del sismos, pensamos inmediatamente en nuestros seres queridos y gracias a la tecnología de telecomunicaciones muchos pudimos tranquilizarnos al leer mensajes: “estamos bien ¿y tu?” Evidentemente contestábamos de inmediato “bien ¿y tú?” En otros, a estas llamadas siguieron momentos de angustia al no recibir la primera respuesta y algunos pasamos a una profunda tristeza al, posteriormente, saber que ya no platicaríamos más con esas personas.
El momento de la tristeza y del desconcierto antecede al momento de la acción y así fue como millones de personas en la zona centro se configuraron en esquemas autorganizados. A diferencia del 85 en el 17 contamos con herramientas de telecomunicación muy efectivas. Los grupos de whatsup surgieron o se modificaron en sus fines. Por ejemplo, los grupos de jóvenes que utilizan whatsup para jugar pokemon go (si algo superfluo: un juego de realidad aumentada) se convirtieron inmediatamente a esquemas organizativos muy eficientes para la ayuda, para ellos fue trivial organizarse y llegar a muy diversos lugar en momentos oportunos, ya tienen por costumbre hacerlo y han creado un lenguaje común y confianza entre ellos. En otros lugares simultáneamente se configuraron esquemas de varios niveles, un grupo local con otro regional y llegaron hasta el nivel nacional, todo ello para compartir información de lugares que necesitaban ayuda, informar qué se necesitaba, avisar de sitios de acopio o albergues, etc. En estos momentos la sociedad se organiza y con herramientas son más útiles.
Conozco jóvenes con las mejores intenciones que se desbordaron por los caminos de Morelos con el único afán de ayudar. En estas campañas conocieron una realidad que quizá no tenían presente. La extrema pobreza de la población mexicana que vive en condiciones muy precarias y que sufre tremendamente los embates naturales sin protección alguna. La capacidad de estas personas de sobrellevar desastres de este tipo es muy limitada. Debemos comprender que esta limitada capacidad se debe a que el sistema actual los ha explotado al máximo. Solamente así puedo concebir que nuestro país tenga un producto interno bruto entre los 20 más grandes del planeta; pero haya más del 50% de la población mexicana por debajo de la línea de pobreza.
Esta situación ya la he comentado antes, y regreso a comentar sobre el flujo de la información. Hoy quiero señalar que también las telecomunicaciones se usaron para aumentar la desconfianza en las instituciones. Lamentablemente, las situaciones que enfrentamos hoy en día las ha debilitado y precisamente la corrupción imperante en nuestro país es la principal causa. La propagación de falsas noticias o de fotografías trucadas, por ejemplo: señalando grietas en la zona del temblor no se hicieron esperar. Si bien, como lo he mencionado con anterioridad, el periodismo ciudadano es una poderosa arma de las personas, al denunciar hechos o dar avisos precisos de peligros inminentes, hoy ha mostrado ser también el peor enemigo para la organización social. Estoy convencido que el daño que las falsas noticias, los rumores infundados y la manipulación de la información con fines políticos o sectarios solamente perjudica a toda la población. La confianza que hemos construido en la información de las redes en caso de emergencia está bajo sospecha.
La difusión de información falsa nos obligan a confirmar varias veces los avisos, por ejemplo: “la detención de un trailer con víveres para las regiones en el sur de morelos en el Paso Exprés de Cuernavaca para evitar que pase por la endeble región del socavón” en un pestañar y con un tuit mal intencionado se puede viralizar como la detención y desvió de víveres. Por supuesto, estos hechos no tienen conexión, pero la respuesta social es totalmente diferente, si la primera noticia se difunde puede conducir a generar caravanas de camionetas para pasar por ese lugar los víveres y que lleguen en forma segura a su destino final. La segunda noticia conlleva a que un centro de acopio se quede esperando la llegada de ayuda. Otro ejemplo: el domingo en la tarde se estaba comentando en Twitter “NO es desalojo, se están fusionando dos centros de acopio” este mensaje es totalmente innecesario si solamente hubiera mensajes de los hechos y no hubiera mensajes sin verificación. Este mensaje de advertencia ciudadana lo escribió alguien con la intención de combatir a la desconfianza y perdió tiempo al hacerlo en lugar de escribir otro que si hubiera ayudado por ejemplo: “Hay gente viva en ...” que por cierto este tipo de mensajes si contribuyó a que encontraran genete y la salvaron. No quiero abundar en el caso de Frida Sofia que todos conocen su sinismo cae por si solo.
La generación de mayor desconfianza en las instituciones (nótese que digo mayor desconfianza porque ya la hay) conduce a un entorpecimiento de la ayuda eficaz, ya que obliga a las personas socialmente responsables a verificar dos veces la información en lugar de solamente difundirla y actuar.
Por supuesto, algunos nos gusta rebasar a la autoridad y la mayoría de las veces las situaciones de crisis provocan ese adelantamiento; pero es ahí donde las autoridades pueden sumarse a las comunidades y crecer todos juntos para, generando sinergias, obtener más.
La cuestión en estos casos es preguntarse qué debo hacer para ayudar con mayor oportunidad en el momento de crisis y al implantar la respuesta independientemente de si esta acción beneficia también a un contrincante conseguiremos la sinergia; obviamente esto implica que el contrincante también actúe de la misma manera.
La conducta de propagar información falsa buscando beneficios personales indica una ausencia de escrúpulos y merece nuestro rechazo y mayor desprecio.
A una semana de los sismos del 17 debemos continuar con la ayuda asistencial para los que más la necesiten y diseñar estrategias para que en el largo plazo la mayoría de la población de nuestro país no viva por debajo de la línea de la pobreza y genere la resiliencia para afrontar desastres naturales; pero el detalle será en otra ocasión.

Una versión previa de este artículo fue publicada el día 27 de Septiembre en el periódico La Unión de Morelos.